
En la planta de impresión, una lámpara UV no es simplemente una lámpara: es un componente esencial en el proceso de curado. Si la distribución espectral de la luz cambia, la absorción del fotoiniciador se desajusta, y el proceso de reticulación se detiene. Eso significa que las superficies quedan pegajosas, las pantallas de protección no funcionan correctamente y se genera mucho material desperdiciado. No nos limitamos a dejar allí una lámpara UV y marcharnos. Nosotros estamos allí para diagnosticar todo el proceso de curado.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico
Una lámpara de vapor de mercurio debe proporcionar una densidad de energía estable en las longitudes de onda adecuadas. Medimos la intensidad máxima de la luz (mW/cm²) y la dosis acumulada (mJ/cm²) en el plano del sustrato, no en la ventana de la lámpara. La distribución espectral debe coincidir con la química del fotoiniciador presente en la tinta o recubrimiento utilizado. La geometría del reflector y los recubrimientos dicroicos determinan la intensidad de la luz y ayudan a controlar el calor generado. Sin este ajuste preciso, incluso si aumentamos la potencia de la lámpara, no se logrará una reticulación completa.
Por qué funciona en su planta
Realizamos diagnósticos in situ, midiendo la posición de la lámpara, la velocidad de la cinta transportadora, el estado del reflector y la reflectancia del sustrato. De esta manera, podemos crear un “panel de curado” que pueda utilizarse una y otra vez. Verificamos el proceso de curado en su prensa y luego ajustamos los parámetros: potencia de la lámpara, tiempo de exposición y equilibrio espectral. El resultado es menos rechazos, un rendimiento constante y plazos de reemplazo de la lámpara bien definidos. El consumo de energía disminuye, ya que la lámpara funciona con la dosis exacta necesaria, sin necesidad de suposiciones.
Qué hay que tener en cuenta
El proceso de curado por UV depende mucho de la geometría. Cambiar la distancia entre la lámpara y el sustrato afecta el tamaño del área irradiada y la intensidad de la luz. Por eso, es necesario mantener las tolerancias de montaje precisas. La capacidad de la lámpara disminuye con el paso del tiempo; por lo tanto, es importante realizar chequeos periódicos con un radiómetro. Algunas formulaciones requieren un funcionamiento sin ozono y un sistema de enfriamiento adecuado. Asegúrese de que la lámpara y el sistema sean compatibles con las características químicas de la tinta o recubrimiento utilizado.
Tráiganos su prensa, y nosotros nos encargaremos de ajustar todos los parámetros para lograr un curado óptimo.