
En una línea de recubrimiento para suelos de madera, el acabado debe curarse lo suficiente como para soportar el uso de una lijadora de banda y seguir manteniendo un brillo de 85% o más. Las lámparas de baja potencia hacen que la capa superior quede pegajosa; la única forma de compensar esto es reduciendo la velocidad de la línea de producción. Hemos desarrollado emisores UV de galio de alta potencia para resolver este problema: estos emisores proporcionan la densidad de fotones necesaria para lograr una curación completa de las capas protectoras modernas, sin dañar la madera ni causar su deformación.
Lo que realmente importa desde un punto de vista técnico Nuestros emisores dopados con galio mantienen un pico de 365 nm, que coincide con la longitud de onda absorbida por los fotoiniciadores en las lacas UV y en las capas protectoras resistentes a arañazos. La intensidad de irradiación alcanza los 12–15 W/cm² en la superficie del sustrato, según mediciones realizadas con un radiómetro espectral calibrado. La potencia total se activa en cuestión de segundos, lo que permite mantener una velocidad de producción de hasta 30 m/min, sin perder la profundidad de curación deseada. La densidad de potencia se mantiene constante a lo largo de toda la longitud del arco luminoso, y el revestimiento dicroico del reflector mantiene la pureza espectral. El funcionamiento sin ozono simplifica mucho el sistema de evacuación de gases.
Por qué funciona en líneas de producción de suelos de madera En el caso de los suelos de madera, es necesario lograr una curación profunda, no solo una capa superficial. La longitud de onda de 365 nm permite que la luz penetre en la capa transparente y promueva la polimerización completa, lo que hace que la superficie sea resistente a los arañazos y mantenga su alto brillo. La rápida curación elimina los cuellos de botella en la estación de acabado, lo que permite aplicar capas más gruesas sin disminuir la velocidad de producción. El consumo energético disminuye, ya que la lámpara alcanza rápidamente su intensidad máxima y mantiene dicha intensidad a lo largo de su vida útil.
Detalles prácticos Estos emisores pueden integrarse con los sistemas UV existentes, pero la geometría del reflector debe adaptarse al ancho de la línea de producción para obtener una dosis uniforme de luz. Se espera que la intensidad de irradiación disminuya entre un 20% y un 30% después de 2,000 horas de uso; por lo tanto, es necesario realizar chequeos periódicos e ajustar la velocidad o la posición de la lámpara para mantener una dosis constante. Además, es importante mantener bajo control la temperatura del sustrato, ya que las maderas duras retienen el calor, y las fluctuaciones térmicas pueden afectar la consistencia del brillo.